Isabella Jules se arrodilla para chupársela a Bryan con pasión
Isabella no podía resistirse cuando Bryan se quitó la camiseta en el salón, mostrando esos pectorales marcados que tanto le gustaban. Con un gemido ahogado, se lanzó de rodillas sobre la alfombra, sintiendo cómo el calor del cuerpo de él le quemaba los muslos desnudos. La polla gruesa y palpitante de Bryan le rozó los labios antes de que ella abriera la boca bien grande, dispuesta a tragarla hasta el fondo. Los primeros lametones húmedos sobre el glande la dejaron con la saliva resbalando por la barbilla, pero no se detuvo: quería que él se corriera en su garganta. Bryan le agarró la cabeza con fuerza, empotrándosela sin piedad mientras Isabella ahogaba con los ojos vidriosos y las tetas temblando bajo el sujetador de encaje. Cada embestida le arrancaba un gemido ronco que se mezclaba con los sonidos de los dedos de Bryan masturbándola sin piedad, metiéndoselos en el coño empapado que ya chorreaba. Cuando él le gritó que se la tragara toda, Isabella no dudó ni un segundo: clavó las uñas en sus muslos y se dejó inundar la boca con chorros espesos de leche caliente, sintiendo cómo le resbalaba por la lengua hasta llegarle a la garganta. Bryan, satisfecho, le dio una palmada en el culo antes de ayudarla a levantarse, pero ella no había terminado: con una sonrisa pícara, le limpio la polla con la lengua mientras los restos de semen le brillaban en los labios hinchados. Y como si eso no fuera suficiente, se dejó caer de espaldas sobre el sofá, separando las piernas para que él le metiera los dedos otra vez en el coño tembloroso, ahora cubierto de crema. Isabella gemía como una puta en celo mientras Bryan le escupía en el clítoris antes de hundir la cara entre sus muslos, lamiéndoselo todo con avidez hasta que ella se corrió con un espasmo que le arqueó la espalda y le dejó los pezones duros como piedras.