Indias calientes follan duro con pollas enormes en orgía
La fiesta de pueblo estaba que ardía cuando las parejas más guarras de la aldea no pudieron resistirse a quitarse la ropa... Primero fue la pareja de ancianos que siempre se escondían para besuquearse en el granero, pero esta vez se les fue la mano y acabaron con los pantalones en los tobillos mostrando sus vergas y coños arrugados bien cachondos. El marido, un tipo barrigón pero con una verga que parecía un palo de escoba, se la metió a su esposa por detrás mientras ella gemía como una loca y le agarraba las tetas flácidas que le botaban al ritmo de cada embestida. Los demás no pudieron aguantarse y se unieron al jaleo: la hija del panadero, una morena de caderas anchas con un coño peludo y bien mojado, se arrodilló frente al hijo del carnicero y le empezó a chupar la polla gruesa y venosa como si no hubiera mañana, tragándosela hasta la garganta mientras él le agarraba la nuca con fuerza y se la empotraba sin piedad. Los demás se liaron entre ellos, manos tanteando tetas caídas, culos bien abiertos recibiendo vergas gruesas, bocas llenas de babas y gemidos ahogados... Hasta la abuela, que siempre se hacía la remilgada, terminó con las piernas en alto mientras el nieto más joven se la follaba a lo perro con sus tetas colgando y su coño reseco pero que chorreaba como un grifo abierto al sentir la verga dura clavándosele hasta el útero. Las sábanas de la cama comunal quedaron empapadas en sudor, leche y jugos, y los cuerpos sudorosos seguían moviéndose en un remolino de carne, gemidos y corridas que salpicaban por todas partes... Hasta que al final todos se corrieron a la vez, dejando el suelo cubierto de semen espeso y coños chorreando leche por todas partes.