Esposa tailandesa en sarong se corre fuerte al aire libre
Desde que llegó con su sarong rosa ajustado y esa mirada de puta inocente, él no pudo evitar imaginársela con las piernas abiertas bajo el sol del jardín secreto. La primera vez que la vio agacharse para recoger las flores, su coño mojado dibujó la tela contra el culo, dejando ver ese cachete prieto y ese par de labios rosados que tanto lo volvían loco. Sin pensarlo dos veces, le agarró el pelo negro y la empujó contra el tronco del árbol más cercano, sintiendo cómo su aliento caliente le quemaba el cuello mientras le susurraba al oído lo puta que estaba por aguantarse tanto tiempo. Ella gimió fuerte cuando le bajó el escote del vestido y se le escurrió un hilo de saliva por la barbilla, pero no tuvo tiempo de limpiarse porque él ya le estaba metiendo los dedos por entre las piernas para probar lo bien que le había quedado mojada solo con mirarla. La muy perra se le colgó del cuello y le clavó las uñas en la espalda mientras él le arrancaba el sarong de un tirón, dejando al descubierto ese culo redondo que tanto le gustaba empotrarle con fuerza. Cuando por fin se la clavó de una vez, sintiendo cómo su coño estrecho le chupaba la polla hasta el fondo, ella soltó un aullido que resonó entre los árboles, con las tetas rebotándole contra el pecho mientras él la levantaba del suelo y la empotraba contra el tronco sin piedad. Cada embestida le sacudía el vientre, haciéndola jadear como una furcia descontrolada, hasta que por fin sintió cómo su leche caliente le inundaba el coño en una corrida brutal que la dejó temblando con las piernas flaqueándole. Después, cuando ya no podía ni moverse, él se la llevó adentro de la casa, donde la tumbó en la cama y le lamió el coño hasta que otra vez se le mojó toda, esta vez con un orgasmo lento y pegajoso que le dejó los muslos temblorosos y el culo pegajoso de sus propios fluidos. Lo peor fue cuando le pidió que se vistiera de nuevo con el sarong, porque solo de verla caminar así, con la entrepierna empapada y el vestido transparente pegado al cuerpo, supo que esta iba a ser la primera de muchas folladas salvajes al aire libre.