Hermana política se la mete bien hondo en misión
La hermana política llevaba semanas restregándose contra él cada vez que se ponía ese short ajustado que le marcaba el culo prieto, pero hoy no pudo más y se le tiró encima en el sofá del salón sin importarle que la familia estuviera en la casa. Con las tetas bien rebotando al ritmo de sus embestidas, él no pudo resistirse y le metió la polla hasta el fondo mientras ella gemía como una puta descontrolada, le agarraba el pelo y le suplicaba que no parara. La pija le chupó la verga hasta dejarla bien dura antes de tirarse boca arriba, con las piernas bien abiertas para que le empotrara el coño empapado que llevaba horas deseando. Él no necesitó más invitación y se la clavó con fuerza, sintiendo cómo su culo redondo se apretaba contra su pelvis cada vez que le metía hasta las pelotas, mientras ella gritaba que no se corriera todavía porque quería sentirla bien dentro. Pero el calor de su cuerpo, el olor a sexo que desprendía su piel sudorosa y los sonidos húmedos de sus cuerpos chocando lo volvieron loco, y en menos de cinco minutos ya le estaba llenando el coño de leche espesa mientras ella se corría gritando su nombre con la espalda arqueada y los dedos clavados en la alfombra. Cuando por fin se dejó caer sobre su pecho, aún jadeante y con los muslos temblorosos, él le susurró al oído que la próxima vez le haría probar algo más fuerte, pero ella solo sonrió y le dijo que no podía esperar, que ya estaba mojada otra vez solo de recordarlo.