Gordinho suadito se empotra la verga bien dura
El gordito sudaba como un cerdo bajo el sol mientras se retorcía el culo apretado buscando que le metieran hasta el fondo. Su cuerpo rollizo temblaba de la emoción cuando la polla gruesa del macho dominante se acercó a su entrada temblorosa, chorreando de pre-semen que le mojaba las nalgas. Con un gemido gutural, el gordinflón se agachó sobre la cama, levantando ese culazo pálido y peludo para ofrecerlo sin pudor, con los morros entreabiertos de la verga que le colgaba entre las piernas. El tipo grande, con su cuerpo velludo y su barriga colgante, le agarró las caderas con fuerza y le clavó la verga sin piedad, haciendo que el gordito soltara un alarido de placer al sentir cómo le abría el culo hasta el fondo. Cada embestida hacía que las carnes del gordinho se sacudieran como gelatina, mientras él se agarraba a las sábanas con los nudillos blancos, gritando que no podía más pero pidiendo más duro. La verga enorme le golpeaba la próstata una y otra vez, sacándole chorros de babas que le caían por la barbilla mientras su coño anal se llenaba de leche espesa que le chorreaba por los muslos. El gordito se corrió sin poder contenerse, con el culo empalado y la boca abierta en un rictus de éxtasis, mientras el macho le llenaba las entrañas con chorros calientes que le dejaban el vientre hinchado y tembloroso. Entre jadeos, el gordinflón se dejó caer sobre la cama, con la verga aún goteando semen y el ano palpitante de tanto placer, mientras el otro le escupía en la espalda sudada y le susurraba al oído lo bien que le había follado ese culote redondo y sudoroso.