Chiquita de coño rapado se traga la gruesa polla como una experta
Kourtney Kai no pierde el tiempo y le clava las uñas a JMac en el sofá, mordiéndose el labio inferior mientras le baja los pantalones con rabia. Su conejito recién depilado ya está chorreando gotas de miel que resbalan por los muslos antes de que él siquiera la toque, y el olor a sexo fresco inunda el aire. La putita se lanza como una loba sobre esa verga gruesa que le vibra en las manos, lamiendo la cabeza morada con lametones lentos y babosos hasta que el glande le late en la lengua. JMac gruñe y le agarra el pelo para clavarle el rostro contra su entrepierna, empalándola con embestidas cortas que le hacen soltar gemidos agudos por la nariz. Ella se deja caer de espaldas sobre el mueble, levantando esas piernitas delgadas para que él le penetre el coño depilado desde abajo, empotrandola con fuerza mientras le aprieta las tetas pequeñas que rebotan al ritmo de cada embestida. La sala retumba con los sonidos húmedos de sus cuerpos chorreantes, los chasquidos de carne contra carne y los gritos ahogados de ella cuando la polla le roza el punto G una y otra vez. De pronto, JMac la saca bruscamente y le ordena que se ponga a cuatro patas sobre el sofá, con el culo en pompa y el coño abierto mostrando ese agujero rosado que ya gotea leche. Él se arrodilla detrás, le escupe en el culo para lubricar el camino y le clava la verga de un solo envite que la deja sin aliento, haciendo que su cuerpo entero se sacuda como un muñeco de trapo. Los gemidos se vuelven desesperados cuando él acelera el ritmo, sus pelotas golpeando contra su clítoris hinchado mientras le agarra las caderas para hundirse hasta las bolas en ese coño que no para de babear. La escena explota cuando JMac le corre la corrida caliente en la cara, salpicándole las mejillas, la boca y hasta los párpados con chorros espesos que ella lame con avidez, sin dejar ni una gota. Después, se derrumba sobre el sofá, jadeando con los muslos pegajosos y la respiración entrecortada, mientras él le acaricia el pelo sudoroso y le susurra lo bien que la ha dejado.