Canciones calientes que hice en mi tiempo libre pensando en mi polla
Cada vez que tenía un rato libre, me ponía a tocar la guitarra imaginando que mi polla era el instrumento principal, sintiendo cómo se endurecía al ritmo de mis dedos. La primera canción que compuse fue un tema lento, pero al segundo día ya estaba tocando como un loco, con la polla bien dura y goteando pre-cum sobre las cuerdas. Me encantaba frotarme contra el sofá mientras cantaba, sintiendo cómo mi polla se deslizaba entre los cojines, mojando todo con mi líquido caliente. Un día, decidí grabarme, y al ver el video, me di cuenta de que mi polla era la estrella del show, gruesa y venosa, lista para estallar. Me corrí tan fuerte que el semen salpicó la pantalla del teléfono, y desde entonces, cada canción que hice fue un homenaje a mi polla, que siempre estaba lista para una sesión de placer. Ahora, cada vez que escucho esas canciones, me pongo duro al instante, recordando cómo mi polla era la protagonista de mis días más calientes. No importa qué, siempre termino con la polla en la mano, tocando mi propia melodía de gemidos y jadeos.