Blanca rusa me deja empotrarla en venganza por su ex
Mi polla ya estaba dura antes de verla, pero cuando la rubia rusa se arrodilló frente a mí con esa mirada de furia, supe que esto sería distinto. Me contó entre dientes que su ex le había dicho que ninguna blanca aguantaba una polla como la mía, y ahora quería probarlo. Le arranqué el vestido de un tirón, dejando al aire sus tetas perfectas y ese culo pálido que pedía a gritos ser destrozado. La puse a cuatro patas sobre la cama, con el culo en pompa y la boca amordazada para que no gritara demasiado. Mi verga entró de una estocada, sintiendo cómo su agujero se cerraba alrededor de mi tronco como un guante ajustado. Cada embestida la hacía gemir más fuerte, con los muslos temblando y el coño chorreando de excitación. Le di nalgadas hasta que el culo se le puso rojo, mientras ella movía las caderas hacia atrás pidiendo más. Cuando me corrí, lo hice hasta que mi leche le llenó el culo entero, dejando marcas rojas en sus muslos. Al terminar, vi el vestido hecho jirones en el suelo, con una mancha húmeda donde antes estaba su coño.