Zorah de 19 años se empala con verga bien gruesa
Lleva días con la entrepierna ardiendo cada vez que su novio le mete los dedos por el culo mientras le susurra al oído lo que le va a hacer, pero hoy es distinto: necesita sentir esa verga enorme reventándole el coño desde atrás. Se quita el tanga de un tirón, se agacha sobre el sofá con las nalgas bien abiertas y deja que su pareja le restriegue la punta contra el culo hasta que las babas le resbalan por las piernas mojadas. Primero va lento, hundiendo solo la cabeza del palo hasta que ella se retuerce con un quejido agudo, pero en cuanto los gemidos se vuelven desesperados, el cabrón le agarra las caderas y la empotra de golpe hasta que el choque de carne resuena en toda la habitación. Las embestidas son brutales, el culo le tiembla como gelatina con cada impacto y el sonido de sus pieles chocando suena a chapoteo sucio entre sus muslos. Ella le clava las uñas en los muslos mientras le suplica que no pare, jadeando con la boca llena de babas y los pechos rebotando al ritmo de las arremetidas. La verga se le clava tan hondo que le llega a rozar el útero con cada envite, y cuando siente que él se corre dentro, el chorro caliente le llena las entrañas hasta hacerla gritar como una loca, con el coño palpitando alrededor del miembro mientras se le escurre un hilo de leche por el muslo. Después se deja caer de bruces sobre el sofá, completamente rendida y con el culo enrojecido por los golpes, mientras él le lame el sudor de la nuca y le susurra que la próxima vez le va a reventar el coño también.