Viejo folla a rubia ai que lo provocó con su ropa
La sala de estar olía a perfume caro y a ropa recién planchada cuando entré con esa falda corta que apenas cubría mis muslos. Te voy a contar cómo me acerqué al viejo y le rozé el brazo mientras le pasaba una foto mía en ropa interior por el móvil. Él fingió no mirar pero noté cómo se le tensaba la polla bajo el pantalón cada vez que me inclinaba frente a él. Me senté a horcajadas sobre su regazo sin pedir permiso y empecé a mover las caderas despacio para que sintiera el calor de mi coño a través de la tela. Sus manos grandes me agarraron las nalgas y me apretaron con fuerza mientras yo le susurraba al oído lo mojada que estaba desde la mañana. Me levanté solo para bajarme las bragas y quedarme de pie con el culo a la altura de su cara hasta que él no aguantó más y me tiró sobre el sofá. Su polla gruesa entró de golpe en mi coño y me hizo arquear la espalda mientras gemía su nombre entre dientes. Lo cabalgué con fuerza sintiendo cómo sus manos me sujetaban las caderas y sus dedos se hundían en mi piel hasta dejar marcas rojas. Cuando se corrió dentro de mí sentí el líquido caliente resbalando por mis muslos y manchando el cojín azul del sofá.