Videollamada caliente con mi novia inexperta
La chica más tierna que conoces puede volverse una diosa del sexo cuando nadie la ve, y esta novia tímida no fue la excepción. Desde que empezó a jugar con su tanga frente a la cámara, supe que no iba a parar hasta verla empapada y gimiendo como una puta. La polla se me puso dura al instante cuando se mordió el labio y deslizó los dedos por su coño mojado, jadeando sin parar. Le ordené que se quitara el sostén y se arqueó hacia atrás, mostrando sus tetas perfectas mientras se tocaba con los ojos cerrados. No aguanté más y le dije que se diera la vuelta para que viera cómo me masturbaba pensando en su culo apretado. Ella obedeció, pero antes de que pudiera correrme, me pidió que la empotrara fuerte, aunque fuera por pantalla. Imaginé sus nalgas rebotando contra mi cadera mientras la penetraba sin piedad, escuchando sus gritos ahogados en la almohada. Al final, los dos nos corrimos juntos, ella con los dedos hundidos en su coño y yo manchando la pantalla con mi leche caliente. Fue la videollamada más caliente que he tenido, y ahora no puedo esperar a repetirla.