Rubia MILF Jessica Ryan se corre con porra ajena
Jessica Ryan, esa rubia de tetas enormes y culo prieto que vive dos puertas más abajo, se pasó la tarde entera restregándose contra el cristal de su ventana mientras se chupaba los dedos mirando cómo tú salías del trabajo sin camiseta. No aguantó más y, con un culito que no paraba de temblar, se plantó frente a tu puerta con las bragas empapadas y una sonrisa de puta que sabe que va a ser empalada hasta el fondo. Te agarró de la polla por encima del pantalón nada más abrirle, gruñendo que llevaba días imaginando cómo se la clavabas hasta hacerla gritar como una loca, y te arrastró dentro como si no hubiera mañana. Una vez en el sofá, se quitó el vestido sin desabrocharlo del todo, dejando al descubierto esas tetas redondas que se balanceaban cada vez que se retorcía de placer al sentir tus manos ahogándose en su culo prieto mientras le lamías el coño mojadísimo que le goteaba sobre los muslos. Te empujó contra la pared y se agachó de golpe para engullirte la verga hasta la garganta, ahogándose con sus propios gemidos mientras tus embestidas le sacudían el cuerpo entero, haciendo que sus tetas rebotaran como gelatina. No contenta con eso, se dio la vuelta ofreciéndote ese culito redondo y resbaladizo, pidiéndote a gritos que la empotraras como a la puta que siempre supo que era, con las manos aferradas al respaldo del sofá mientras sus jadeos se convertían en alaridos cada vez que te hundías hasta las pelotas en su coño bien abierto. El clímax llegó cuando te corriste dentro de ella, llenándole el coño de leche caliente mientras sus muslos temblaban sin control y sus uñas se clavaban en tu espalda, dejando marcas que tardarían días en desaparecer. Se quedó tirada en el suelo, con la polla aún goteando de su boca, el culo enrojecido por los azotes y el coño chorreando por todas partes, suspirando que quería repetir mañana... y pasado... y al día siguiente.