Muskaan, la diosa de culo gordo, se deja empotrar en la cocina
Muskaan llevaba semanas mostrando ese culo redondo y perfecto en jeans ajustados, pero hoy decidió ponerse una falda transparente que dejaba ver su tanga negro y esas nalgas que pedían a gritos ser embestidas. Cuando él la vio así, no pudo resistirse y la empujó contra la mesa de la cocina, arrancándole el sostén para chuparle los pechos grandes y duros mientras ella gemía como una puta. Le bajó los pantalones y le metió los dedos en el coño bien mojado, haciendo que se retorciera de placer antes de clavarle la polla enorme hasta el fondo, escuchando el sonido de las nalgas golpeando contra su cuerpo con cada embestida. Ella gritaba '¡Más duro!' mientras él le agarraba el pelo y le escupía en la cara, sintiendo cómo su culo apretado lo envolvía como un guante. Cuando ya no aguantó más, le llenó el culo de leche caliente, dejándola temblando y jadeando, con la falda arruinada y el maquillaje corrido de tanto gemir. Ahora solo quería más, porque ese culo gordo era adictivo y él no iba a parar hasta dejarla exhausta.