Mike Mancini reta a Katy Kiss a un polvo de oficina que no olvidará
Te voy a contar cómo Mike Mancini me retó a demostrar de qué estaba hecha en su oficina, y cómo terminé gimiendo como nunca. Apenas entré, me empujó contra el escritorio y me arrancó las bragas con los dientes, sus manos ya apretando mis tetas mientras me lamía el coño mojado. '¿Crees que puedes aguantar esto, perra?' me susurró, y antes de que respondiera, ya me estaba empotrando contra el vidrio, mi culo chocando contra el vidrio cada vez que me llenaba hasta hacerme tocar el cuello del útero. Sus dedos se enredaron en mi pelo mientras me obligaba a chuparle la polla, cada gemido mío lo ponía más duro, más salvaje. 'Dime que no quieres correrte', me desafió, y solo podía morderme el labio mientras su verga me destrozaba el culo, mis jugos resbalando por sus pelotas. Cuando me tuvo gritando su nombre, me lanzó sobre la silla y me cogió como si fuera su premio, mis muslos temblando alrededor de su cintura. Al final, solo pensaba: '¿Cómo carajos me voy a recuperar de esto?'