Masajista dominante me ordena correrme frente a mi pareja
El masajista alto y autoritario entró en la sala de masajes públicos y señaló mi silla sin decir una palabra. Yo obedecí al instante y me quité la bata dejando mis tetas grandes al aire mientras mi novio esperaba en la puerta. Él me ordenó arrodillarme y yo lo hice sin dudar sintiendo cómo el control pasaba a sus manos. Con voz firme me indicó que abriera la boca y chupara su polla gruesa despacio lamiendo cada centímetro hasta que mis labios quedaron brillantes de saliva. Cada vez que intentaba tocarme el coño él negaba con la cabeza y yo tenía que suplicar permiso en voz alta para que me dejara seguir. La sesión duró más de 37 minutos de escena en la que él me iba dando órdenes cada vez más duras como inclinarme sobre la camilla y abrir las piernas para que todos vieran. Yo gemía pidiendo permiso para correrme pero él solo respondía con un no seco y me obligaba a aguantar mientras mi novio observaba en silencio. Al final cuando ya no podía más le supliqué de rodillas que me dejara tragar y él accedió soltando su semen caliente sobre mis tetas y mi cara. En ese momento solo pensaba en cuánto deseaba seguir obedeciéndole cada día.