Marido de Manuel se deja follar en la playa
El marido de Manuel estaba tomando sol en la playa cuando un desconocido se acercó a ofrecerle una cerveza fría. Al principio, solo charlaban de tonterías, pero pronto el tipo le pasó la mano por el muslo y le susurró al oído que su polla estaba más dura que el hielo. El marido de Manuel se rio nervioso, pero no la apartó, y cuando el otro le agarró el paquete por encima del bañador, sintió cómo su verga se ponía como una piedra. Sin pensarlo dos veces, se metieron entre los arbustos donde nadie los viera, y el desconocido le bajó el bañador de un tirón, dejando al descubierto su culo bien parado y su polla goteando de excitación. El tipo se arrodilló y se la metió entera en la boca, chupando con fuerza mientras le apretaba las nalgas con las manos. El marido de Manuel gemía como un loco, agarrándole la cabeza para que no parara, hasta que el otro lo empujó contra un árbol y le clavó su verga enorme por detrás, embistiéndolo con fuerza. Cada embestida lo hacía gritar más, sintiendo cómo su culo ardía de placer mientras el desconocido le mordía el cuello y le decía putas guarras al oído. Cuando ya no aguantó más, el marido de Manuel se corrió como un géiser, llenando la arena de leche caliente mientras el otro seguía follándolo sin piedad. Al final, los dos cayeron exhaustos, con la respiración agitada y las pollas todavía palpitando. Fue el mejor polvo de su vida.