Freya Erlenberg se corre una mamada larga y acaba en su cara
El sonido de mis tacones resonando contra el suelo de madera me ponía más cachonda cada vez que los escuchaba acercarse a mí, sus ojos hambrientos devorando cada centímetro de mi cuerpo mientras me movía con el aceite brillando en la piel, sintiendo cómo la tensión entre nosotros había ido creciendo durante días, los roces casualmente colocados, las miradas que se quedaban un segundo de más, hasta que ya no soporté más y me dejé caer de rodillas frente a él, el tacto de mi mano en su polla dura mientras la chupaba con fuerza, escuchando sus gemidos ahogados mientras empujaba hasta el fondo de mi garganta, el sabor salado de sus líquidos previos en mi lengua, sintiendo cómo mi coño se llenaba de flujo con cada movimiento de mi boca, hasta que no pudo aguantar más y me agarró del pelo para correrse justamente en mi cara, su leche espesa cubriéndome los labios y las mejillas, jadeando mientras se reía satisfecho, murmurando 'te vez tan puta así, toda cubierta de mi leche'