Emmanuel Vega domina una sesión de pasión latina ardiendo
Emmanuel Vega entró al cuarto con esa mirada de depredador que siempre ponía cuando quería algo, y hoy no era la excepción: su polla ya estaba dura como roca y no iba a parar hasta que el otro se corriera gritando. El otro tipo, más joven y con un culo perfecto, ya estaba arrodillado en la cama, gimiendo mientras Emmanuel le chupaba los pies descalzos, lamiendo cada dedo con la lengua antes de pasar a los tobillos. La saliva resbalaba por los muslos del chico mientras Emmanuel le mordía los cachetes, dejando marcas rojas antes de hundir la cara en su culo, respirando hondo ese olor a sudor y lujuria. El otro se retorcía, jadeando, cuando Emmanuel le metió dos dedos bien adentro, curvándolos para rozar su próstata mientras con la otra mano le agarraba la polla, masturbándolo al ritmo de sus embestidas. El lube goteaba por las piernas del chico, mezclándose con su propia humedad, y cuando Emmanuel le dio la vuelta para empotrarlo de perrito, el otro gritó al sentir esa verga gruesa entrando hasta el fondo. Las nalgas del joven rebotaban con cada embestida, el sonido de piel chocando contra piel llenaba la habitación mientras Emmanuel le agarraba las caderas con fuerza, marcando sus huellas en esa carne suave. El otro no aguantó más y se corrió a chorros, el semen salpicando las sábanas mientras Emmanuel seguía follándolo sin piedad, hasta que al final el mismo se vació dentro, dejándolo temblando y exhausto. Los dos quedaron tirados en la cama, sudados y satisfechos, con el olor a sexo flotando en el aire.