Shiv y Rukh: la rubia que quería ser estrella del porno
Shiv no podía creer lo que Rukh le proponía en el cuarto oscuro, con esa mirada de puta inocente que lo volvía loco. Sabía que esto estaba mal, que no deberían hacerlo, pero cuando ella se arrodilló frente a mí y empezó a chuparme la polla con esos labios carnosos, ya no hubo vuelta atrás. Sus tetas grandes rebotaban con cada movimiento, y yo no aguanté más: la empujé contra la pared y le metí la polla hasta las pelotas mientras ella gemía como una perra en celo. Rukh me pedía más, que la follara más duro, que le rompiera ese culo apretado que tanto le gustaba mostrar. En más de 20 minutos de escena, la hice correrse tres veces, primero con mi lengua en su coño mojado y luego empotrándola contra el sofá mientras sus nalgas perfectas rebotaban contra mi vientre. Cuando por fin me corrí dentro de ella, Rukh me miró con esa sonrisa de satisfacción y me dijo: "¿Ves? Sabía que podías ser mi estrella."