Cofla24cm la empotra a la morra en cuatro patas
La tipa colombiana llegó con unos shorts de encaje que le marcaban ese culazo redondo y firme, y ni bien se quitó la blusa quedó claro que el show iba a ser de alto voltaje. Él, con esa verga monstruosa que le colgaba pesada entre las piernas, no pudo evitar agarrarla del pelo y darle un tirón mientras le susurraba al oído lo rica que se le iba a poner el coño después de empalarla contra la pared. Ella, sin pensarlo dos veces, se arqueó hacia atrás clavándose las uñas en el vientre y abriendo las piernas como si llevara años esperando ese momento. La primera embestida le hizo soltar un gemido gutural que rebotó en las paredes del departamento, mientras sus tetas, redondas y pesadas, botaban al ritmo de cada jodida que le metía hasta el fondo. El sonido de la carne chocando contra la carne se mezclaba con los bufidos de él, que cada vez le metía más rápido, más fuerte, hasta que ella ya no pudo más que pedirle a gritos que no parara. Entre saliva y sudor, la morra se la chupó unos segundos para que no se le bajara la dureza, sintiendo cómo la polla le latía contra la garganta mientras le agarraban el culo con fuerza para seguir martillándola sin piedad. Cuando la volteó y la puso en cuatro, ella se dejó caer de rodillas con el coño bien mojado y el agujero del culo ya temblando de anticipación, lista para que esa verga enorme le reventara por dentro. La escena fue pura carne en movimiento, gemidos que se ahogaban entre los jadeos, y al final él se corrió sobre ese trasero redondo y tembloroso, dejando todo marcado con su leche espesa mientras ella se limpiaba los labios con un suspiro satisfecho y le pedía que no se fuera todavía.